El rostro de la infancia perdida

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En cruceros malabareando pelotas, en una calle ofreciendo bolsas de verduras, con una caja de dulces en una esquina, cuidando a su primer hijo, pizcando en una hortaliza o con su madre tras las rejas, “festejarán” el Día del Niño miles de pequeños en la zona. Concentrados en Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Victoria, Mante, Tampico, Madero y Altamira, en la entidad el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Secretaría del Trabajo de Tamaulipas han contabilizado poco más de 48 mil niños que deben de trabajar para subsistir.

Como una jornada más de esfuerzo para sobrevivir, estos menores verán pasar otro Día del Niño. Para ellos los juguetes y los juegos son promesas que nunca llegaron; los parques de diversiones, neverías y plazas solo son lugares dónde ofrecer sus productos, nunca un espacio para ser niños. De acuerdo al propio INEGI, un 37.5% de estos, casi 50 mil menores en situación de riesgo, trabaja para ayudar a la familia; un 21.8% lo hacen para pagar gastos de la escuela o cubrir sus necesidades; el 21.8% trabaja para realizar el pago de deudas y el 8.2% porque su hogar necesita de su trabajo.

Reportó también que de la población infantil que trabaja, 26.3%, es decir, unos 13 mil infantes, no recibe ingresos por su trabajo, el 21.1% solo dos salarios mínimos y cinco de cada diez reciben sólo un salario mínimo.

Mientras que por parte del Sistema DIF se tienen registrados dentro del programa de trabajo formal para menores a través del Programa de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes en Riesgo y Trabajo Infantil (PANNARTI) en Tamaulipas a 2 mil 435 niños y niñas trabajadores y en riesgo.

Como una jornada más de esfuerzo para sobrevivir, estos menores verán pasar otro “Día del Niño”, para ellos los juguetes y los juegos son promesas que nunca llegaron/Paulo Monsivais

EL “FESTEJO” NACE EN UNA COMUNIDAD POBRE

En la zona, las autoridades no cuentan con una estimación de cuántos niños trabajan o son obligados a realizar actividades de alto riesgo para conseguir una moneda que llevar a su familias, solo se informa que la mayor parte de los infantes que llegan a las calles a trabajar proceden de las comunidades rurales.

Precisamente en una de estas comunidades pobres, Tantoyuca, Ver., se celebró por primera vez en México el Día del Niño en 1916, hace 103 años, de acuerdo a una acta notariada en Ciudad Victoria. Ahora, de esta parte norveracruzana, además de Hidalgo y San Luis Potosí, son las poblaciones de donde llegan la mayor parte de infantes a trabajar en las calles del área metropolitana.

Fue ocho años después, en 1924, cuando el presidente Álvaro Obregón, después de acudir a una convención mundial, al término de la Primera Guerra Mundial, que solicitó al secretario de Educación, José Vasconcelos, a que instaurara el 30 de abril como el Día del Niño en el país.

La población infantil que trabaja, 26.3 por ciento, es decir unos 13 mil infantes, no recibe ingresos por su trabajo/Paulo Monsiváis

NIÑOS A PESAR DE TODO

Aunado a la situación de pobreza, muchos menores deben de enfrentar otras condiciones complicadas, como los embarazos no deseados, pues existen casos en el área metropolitana de niñas de primaria y jóvenes de secundaria que están gestando, lo que hace que su salud se ponga en riesgo y la infancia termine de manera abrupta; actualmente 1 de cada 3 partos son de menores de edad.

Además, la Comisión de Derechos Humanos de Tamaulipas atiende a seis niños que están con sus madres en el penal de Altamira, debido a que estaban embarazadas al iniciar su proceso, los cuales viven en el presidio desde su nacimiento y podrán salir al cumplir cinco años de edad, teniendo que festejar su día tras las rejas.

Mientras que por lo menos otros 15 infantes en la zona tienen que vivir con el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirido (SIDA), de acuerdo a los registros del Capasits Tampico, por haber sido infectados por sus madres y otros 14 niños, según datos del sector salud, pasarán esta fecha combatiendo el cáncer.

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