México, aires de libertad

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POLVO DEL CAMINO / POR   MAX ÁVILA

TAMAULIPAS.- Las celebraciones patrias tienen significado especial en un régimen democrático como el que dirige AMLO. La imagen de nuestros héroes es distinta a la concebida en tiempos donde lo menos importante era la obra de quienes en distintas épocas expusieron todo para forjar el país cuyas instituciones disfrutamos.

La figura de don Miguel Hidalgo y Costilla Gallaga se agiganta como guerrero y líder de la Independencia siendo el patriarca que definió la libertad como el valor supremo del hombre. Por ello no extrañó que el 19 de octubre de 1810 en Valladolid en plena lucha, expidiera el bando por el que declaraba abolida la esclavitud prohibiendo el tráfico de personas bajo pena de muerte.

Don Miguel es símbolo de libertad, de ahí que El Grito de Dolores de hace 211 años sea el mismo que a través de la historia se ha escuchado alrededor del mundo, lo cual justifica la solidaridad de México con los que sufren y padecen el colonialismo impuesto por las grandes potencias.

Este es el humanismo que los conservadores no pueden entender cuando solo están guiados por la mezquindad y el interés inmediato de lo material.

Recién se recordó el sacrificio de los Niños Héroes que fuera un acto de barbarie que la nación no merecía. El evento de este lunes es como un llamado a la conciencia internacional. No se trató solo de nombrar a los cadetes y repetir el clásico “¡murió por la patria!”, sino dignificar el amor por lo nuestro, por lo que sobrevive con mayor dignidad que nunca, a pesar de invasiones, falsos redentores, traiciones, corrupción, saqueo e inmoralidad política.

En tanto que el desfile del 16 de septiembre no será de sorprendentes acrobacias y colores sin más objetivo que el impacto visual y anímico. Ahora se trata de reflexionar sobre el presente y futuro, entendiendo que se construye una nación que incluye la nueva conciencia que todo lo ha de transformar a partir de nuestros orígenes.

La sociedad adquiere la importancia siempre negada por los gobiernos reaccionarios, es el rescate de la mexicanidad, así disguste a quienes siguen soñando con príncipes extranjeros e imperios de caricatura. México, en obediencia a su tradición institucional, tiene amistad con todos los pueblos, pero también es actual referencia democrática que le atrae respeto.

Es motivo por el cual el ejecutivo federal extendió invitación a gobiernos de cualquier ideología y tendencia, para que nos acompañen en estas fechas.

Desde luego que los conservadores rechazan, por ejemplo, al presidente cubano Miguel Díaz-Canel quien ya confirmó su presencia. Olvidan la hermandad con la isla caribeña cuando menos desde Lázaro Cárdenas, exceptuando los regímenes de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Olvidan aquella frase de López Portillo: “lo que hacen a Cuba lo hacen a México”, en referencia con las agresiones gringas, o la pasión de Carlos Salinas por el movimiento encabezado por Fidel que lo llevó a vivir un tiempo entre los cubanos.

Bueno sería para los incrédulos, también revisar el discurso de Enrique Peña Nieto en la Plaza de la Revolución con motivo de la muerte del gran líder. México y Cuba permanecen hermanados digo, y uno lo siente desde que pone pie en el aeropuerto de la Habana.

Ahí donde existe una sala de recepción exclusivamente para los consentidos, es decir para los mexicanos que orgullosos transitan entre turistas llegados de todo el mundo que no se explican la honrosa deferencia. Volviendo a don Miguel Hidalgo.

El columnista animado por estas fechas, se atreve a sugerir la lectura de dos obras fundamentales para entender a fondo la personalidad del libertador: “Hidalgo, la vida del héroe” de Luis Castillo Ledón. Ed. Talleres Gráficos de la Nación. 1948 (2 tomos), y la novela histórica “El Zorro Enjaulado” de Mario Moya Palencia. Ed. Miguel Ángel Porrúa. 1996.

Y hasta la próxima.

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